Bio

Alejandra Amerena, ha explorado profunda y apasionadamente el color a través de la pintura sobre seda, fibra que considera el lienzo perfecto para plasmar sus vibrantes colores que recuerdan siempre la alegría de vivir y el sabor de la luz en la vida cotidiana.

Hereda la importancia del contexto en la creatividad de su padre ingeniero civil y el apreciar la gracia de la imperfección de su madre, dedicada al diseño de joyería en plata, de quienes conserva y disfruta de sus valores personales.

Habiendo crecido en la ciudad de Cuernavaca, viaja a Florencia, Italia para aprender diferentes disciplinas textiles como lo son: el estampado, el batik y la pintura en seda.

Regresa a México ilusionada por estudiar la carrera de diseño textil en la Universidad Iberoamericana, con la idea de colaborar con los artesanos mexicanos; que la concluye con su proyecto de tesis relacionada con el bordado de punto de cruz de la Huasteca Veracruzana, por lo cual fue invitada a presentarlo a la The 80th Textile Institute World Conference, Manchester, Inglaterra.

La educación artística ha sido complemento de su pasión por impulsar a los niños a conectar con su propia creatividad, la cual fue detonada por sus proyectos en los magistrales cursos de verano en el Antiguo Colegio de San Ildefonso de la Ciudad de México.

Su característico y particular sentido del humor reflejado en su arte lo atribuye a la luz y a la frescura de las mañanas de Cuernavaca, a los sabores de la comida y a la gente con quien se relaciona. Que a la vez considera inspiración indiscutible de su proyecto personal.

Su pintor favorito y de quien reconoce orgullosamente su influencia es Vicente Gandía, con quien convivió muchos años de su vida y quien fue su maestro no solo de color y de luz, sino de observación y generosidad.

La pintura de Alejandra Amerena, es fresca y vibrante. Apela siempre a los detalles simples de la vida porque como ella misma confiesa “quiero que lo simple nunca me deje de sorprender”.