El color y "las vibras"
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Arte y color sobre accesorios de seda

Wearable art artist

El color y "las vibras"

Hace poco me preguntó un amigo “¿tu eres de vibras?” y yo me quedé pensando… sin saber muy bien porque, le contesté: “si, yo soy de vibras”, de hecho me gustó como sonó la frase, (valga la redundancia, porque el sonido también “es de vibras”).

 

Si bien, ni la óptica, ni el cerebro humano, son áreas en la que realmente me siento a mis anchas para platicar, son temas que me apasionan mucho, porque están íntimamente relacionadas con el color y sus efectos que tanto experimento y disfruto todos los días.

Resulta ser que, el color es percibido por nuestra retina antes de llegar al cerebro, no solo para crear imágenes en la corteza visual, sino que tiene una especie de pase directo al hipotálamo, donde se produce la secreción de hormonas como el cortisol, que nos despierta y la melatonina, que nos calma. Por lo tanto, tiene injerencia directa con nuestras emociones.

Este mecanismo fisiológico, sin nuestro consentimiento, va directo al estado de ánimo, frecuencia cardíaca y estado de alerta e impulsividad, por mencionar algunas funciones en las que repercute.

Otro ejemplo es que esta ruta no formadora de imágenes, participa muy activamente en el trastorno afectivo estacional, ya que por recibir menor cantidad de luz, en invierno, nos puede hacer sentir bajoneados y al percibir mayor cantidad de luz, en verano, nos levanta el ánimo.

Lo que dice la ciencia honestamente, yo no lo he tenido consciente; lo que si puedo afirmar es que, jugar con el color, se siente delicioso y pone de buen humor. Sin saberlo, al pintar podemos recibir las bondades de cada color.

Hace poco me enteré que ayuda a elevar nuestra frecuencia vibratoria.

¿Qué significa eso?

La frecuencia vibratoria son los ciclos que se producen en un tiempo determinado dentro de una onda de energía. Entre menos crestas y valles tenga esa onda significa que es de baja frecuencia. Y si tiene muchos quiere decir que es alta frecuencia.

¿Qué tiene de bueno?

Como todo es energía (luz), todo tiene ondas y esas ondas vibran diferente, de ahí las diversas densidades de la materia. Por ejemplo, las piedras son de baja frecuencia y no pueden cambiarla, las abejas son de alta frecuencia y tampoco pueden cambiarla. Los seres humanos si podemos influenciar nuestra energía si hacemos o pensamos determinada cosa.

Sé de tres formas para elevar nuestra frecuencia: la meditación, la música y el color.

Uno de los efectos de este fenómeno que podemos provocar, es volvemos más sensibles a nuestro entorno porque percibimos los detalles y aspectos más sutiles de la vida.

Otro conocido efecto de andar por la vida vibrando alto, es que nos enfermamos menos, porque las crestas/valles de las ondas que generamos, no andan pepenando bichos de baja frecuencia, ya que se vuelven incompatibles, porque nuestra energía va rápido y la de ellos va lento.

Llegué a la conclusión de que soy más de vibras de lo que imaginaba y que no soy la única, todos somos de vibras, el Universo entero lo es. Solo que los seres humanos tenemos la capacidad de modificar nuestra energía y por lo tanto la de nuestro contexto.

¡Que buena noticia! que la luz convertida en colores nos terapíe gratis.

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