Aprendí a pintar la seda en Florencia, Italia, desde 1992. Mi inquietud nace al salir de la preparatoria y fue por ello que decidí estudiar Diseño Textil.

Durante mis estudios en la Universidad Iberoamericana pude desarrollar muchos proyectos y cuando acabé la carrera me di cuenta que quería seguir pintando en seda. Mientras trabajaba en empresas como Ferrioni®, Vivenda Textil® y Lycra®. Conseguí que me enviaran los materiales específicos y empecé a pintar mascadas en mi tiempo libre, hasta que decidí producir más, pero para esto tendría que desarrollar un verdadero oficio.

Indiscutiblemente es lo que más me gusta hacer en la vida. No hay nada mejor que el atrevimiento de combinar colores, hacer contrastes y efectos que nunca podría volver a repetir. Es por ello su originalidad y convierte cada mascada en pieza única, porque si bien podría repetir una idea, sería imposible hacer exactamente una igual. Precisamente eso diferencía mi trabajo de las máquinas. Mis telas tienen el valor de ser pintadas a mano y orgullosamente hechas en México.